Con el Comandante Fidel Castro ; nueve horas y media en el Palacio Presidencial de Cuba

 Por Pavel A. Cabrera                                                                                                                                                                                                           15241252_1304531086266353_2660185942612627822_nUn artículo de Pavel A . Cabrera.."Con el Comandante Fidel Castro" . La Habana, Cuba/- El avión de fabricación soviética de Cubana de Aviación arribó a la Ciudad de La Habana en horas de la noche. Henchidos de gran emoción, todos y todas integrantes del Comité Nacional de Recibimiento al Comandante Fidel Castro, denominado ¨Generalísimo Máximo Gómez, aguardábamos con mucha expectación las cosas que habrìan de sucedernos al poner pie en la Mayor de las Antillas. En el aeropuerto Internacional Josè Martì fuimos recibidos (as) por altos funcionarios del Gobierno y Partido Comunista cubanos, quienes nos ofrecieron la bienvenida en el mismo Salòn de Embajadores. De inmediato, tras recibir nuestros equipajes, nos trasladaron a un hotel citadino, situado no muy lejos del centro habanero. Muy pronto conocerìamos el apretado programa de actividades y visitas que nos aguardaba, producto de la planificaciòn de siete días de estancia en Cuba, no sin antes sentir la curiosidad por los espacios sorpresas que contenìa la guìa escrita recibida de manos de los funcionarios cubanos. Distrutaríamos desde ofrendas florales ante los monumentos o estatuas de Máximo Gómez, José Martí, Memorial al Comandante Che Guevara en Santa Clara, visita a la Casa de la Amistad, al hospital psiquiátrico y pasando por el recorrido a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas y la excursión a un estratégico lugar militar. Aunque varias de las visitas y actividades realizadas resultaron de muy buen agrado y sorpresa para todos y todas, creo que dos de ellas rompieron los parámetros de la expectación.dsc05252 Ellas fueron nuestra presencia en el Museo Memorial al Comandante Che Guevara en Santa Clara y... el contacto directo, de nueve horas y media, con el Comandante en Jefe de la Revolución, compañero Fidel Castro. El encuentro con el lìder de la Revolución se realizò en el Palacio de Gobierno en La Habana. Voy a dejar para otra ocasión el relato de mis impresiones personales sobre el viaje en general a Cuba, para exponer a groso modo lo que màs fuertemente me ha impresionado, como joven revolucionario y humano, de mi contacto con Fidel Castro. La tarde del miércoles 19 de mayo, hacia las 5:45P.M., se nos concentró en el lobby del Hotel Bello Caribe, donde estàbamos hospedados desde nuestro arribo a La Habana, aquel día día 13 de dicho mes, y todos (as) supimos que una muy impactante sorpresa nos aguardaba horas después. Tenìamos en nuestro haber anteriores ¨sorpresas ¨ verdaderas que habìan causado gratas e imperecederas impresiones en todo el grupo. Algo nerviosos (as) nos centramos frente a la recepción del hotel y allí aguardamos impacientes por nuestros anfitriones, estàbamos ataviados (as) impecablemente. El Men (Puello Soriano) con su ¨trajezón ¨ que le valdrìa luego el bautizo de ¨Comandante Trajezón ¨ de parte del propio Fidel Castro ; el legendario revolucionario dominicano contaba con emotividad la anécdota de su traje a la moda, adquirido en una popular tienda de ropas dominicana días antes del precipitado viaje. La llegada del autobùs. Unos (as) fuimos abordando el lujoso airbus que nos llevaría, no sin antes hacer estratégicos desviìos, hasta la entrada del Palacio. Alguien comenzó a nombrar a los )as) presentes: Vicenta, Doña Miriam, Tatis, Cristòbal, al Compa, Silvano, el Men, Piña, Derkis, el banilejo, el de Romana, Raul, Jesùs, Virtudes, Tomàs, Edgar, Iván...y Pavel.La curiosidad nos mataba; aunque una ligera sospecha asomaba a nuestras mentes, nadie hizo referencia directa ni indirecta del encuentro no anunciado...del profundo goce del tu a tu. Pues bien, allí estàbamos. Nuestra primera gran sorpresa fue el recibimiento al pie de las escalinatas palaciegas; de vuelta varios miembros del P.C. cubano y funcionarios del Gobierno nos daban la bienvenida con gran afecto y distinción.15317786_1304531089599686_5385032881956029343_n Luego nos harìan pasar a la sede del Gobierno Revolucionario y nos llevarìan a un salòn de espera, para inmediatamente despuès hacernos subir al ascensor y conducirnos a otro salòn. Allì permaneceriamos solo unos cuantos minutos y luego sorpresivamente nos conducirìan al gran salòn a cuyas puertas se encontraba la imponente figura, risueño...en traje verde olivo, del Comandante Fidel Castro. Fidel nos recibió uno y una a uno y una . Nos daba un saludo cálido y afectuoso, de camarada y amigo (a); con viva emoción reflejada en su rostro nos expresaba palabras de aliento y bienvenida. Algunos rompìan el protocolo, al susurrarle al oìdo algunas palabras al Comandante, escuchàndose solamente el ruido del flash de la càmara del fotógrafo cubano que perpetuaba para la posteridad tan venturoso e impactante acontecimiento. En ese gran salòn de reuniones, a cuya entrada saludáramos a Fidel, conversarìamos por espacio de muchas horas hasta bien entrada la madrugada, sobre asuntos tan vitales como el futuro de la Humanidad, crisis del socialismo, la globalizaciòn, el renacer de los movimientos revolucionarios en el mundo, historia, polución y medio ambiente, folklor, geografìa, sotidianidad de la vida y soiidaridad con los pueblos del mundo y, en especial, con la Revolución Cubana. Oiríamos con mucha atención las orientaciones de Fidel y, éste se interesarìa sobre los asuntos històricos y actuales de nuestra Isla, en conjunto, sobre ambos pueblos dominicano y haitiano. Sería de gran asombro para todos (as) oir tantas informaciones y datos sobre Haitì y nuestro propio país, que nos dispensara el líder de la Revolución. Transcurría el tiempo y casi unas cuatro horas de conversaciones, cuya mayor parte,lógicamente la agotó el Comandante, con rico verbo e inagotable manantial de conocimientos. Nosotros (as) siempre atentos y atentas. Nos pareció que era el tiempo más adecuado para hacerle algunos regalos al Comandante Fidel. Y alguien propuso hacer un alto y pasar a la mesa que en un cuarto contiguo contenía los presentes.: una foto a colores tomada por Daniel Piña, fot0grafìa ésta que habìa maravillado a Fidel. También una piedra de ambar con un insecto capturado en su interior (el cual fue donada por Fernando Corona). Luego vendrìa el obsequio del Comité de Recibimiento, representado por un mapa de la Isla en Caoba, con dos piedras incrustadas, de ambar, una sobre la zona de Montecristi y otra en Banì (alusivos a la firma del Manifiesto y al lugar de nacimiento de Màximo Gómez. El Comandante Fidel quedó maravillado. Fidel se detuvo a observar y preguntar con interés sobre el insecto incrustado en el ambar. Más todo no culminarìa ahì. Una vez agotado el interìn de obsequio, el propio Fidel nos convidó a pasar a un gran salón de banquetes, y allì fuimos agasajados con bebidas y ricos manjares de la cocina del Palacio de Gobierno. En la sobre mesa , continuamos el intercambio de ideas, entre tragos y tragos. Fidel mostrò tener gran vitalidad y energía; aún más que nosotros, los jóvenes, quienes no podìamos casi mantenernos en vigilia y Fidel mandó darnos ¨ la màs fuerte bebida para que se mantengan vigilantes y atentos ¨ , mientras degustàbamos ricos platos cubanos y de la cocina internacional. Todos y todas querìan opinar sobre los màs variados temas que surgían a cada paso; Fidel no paraba de sorpendernos con tanto manantial de conocimientos. Comprendimos, una vez màs , lo gran impresionado que habìa quedado el Comandante de la Revolución Cubana con el recibimiento tributado por el pueblo dominicano y los revolucionarios (as) de nuestro país, cuando asistió a las dos versiones de las Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno, que se habìan celebrado en Santo Domingo. Antes de que dieran las cuatro de la mañana, pasamos a una sesión de fotos de este histórico e impactante encuentro con Fidel. Para ello usamos nuestras propias càmaras y, también , Fidel dispuso de un fotógrafo profesional del Palacio. Pasadas las cuatro de la madrugada, todavìa se notaba el interès manifiesto del Comandante de seguir agasajando a los (as) dominicanos (as), pero no dàbamos para màs, por los tragos y querìamos dejar descansar a Fidel. !!Cuán alejados estàbamos de la realidad !! Fidel no estaba cansado, sino éramos nosotros (as) los ¨ chivitos jartos de jobos ¨ que no estábamos a la altura de la resistencia de un Comandante de Amèrica, guía y mentor de una gran Revolución. Creìamos ayudar al Comandante, dándole algunas horas del amanecer para que recuperara fuerzas y este continuara en horas de la mañana con su titànica labor en bien del pueblo cubano, la humanidad y la Revolución Socialista. Sin embargo, al pie de las escalinatas del Palacio de Gobierno, nos dimos cuenta que los (as) dèbiles y diezmados (as) éramos nosotros y nosotras, ya que el Comandante estuvo nuevamente brillante y sagaz al continuar exponiendo sus puntos de vista durante la despedida que serìa nuevamente un !HASTA LUEGO COMANDANTE!! FIDEL nos despidiò frente a las escalinatas deseándonos un feliz regreso a la Patria de Máximo Gómez, Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Caamaño y otros (as) tantos (as) insignes dominicanos (as) que con su vida y obra engrandecieron y engrandecen la Repùblica Dominicana.   (El trabajo periodístico fue escrito y publicado por Pavel A. Cabrera en el tabloide ESPERANZA REVOLUCIONARIA, septiembre de 1999. Santo Domingo) .

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