Por José Antonio López (El Che)

Recordar los 12 años tenebrosos del gobierno de Balaguer, impuesto por las votas del imperio que vino a cercenar las ansias libertarias de nuestro pueblo heroico del Abril de Caamaño y Fernández Domínguez, es como una sombra que quedó grabada en el alma herida del pueblo dominicano, es una mancha imborrable en la conciencia nacional, cuando vienen a la memoria el espanto de aquella noche del 9 de octubre de 1971 en que aparecieron esparcidos los cadaberes de 5 jóvenes deportistas, miembros del Club Héctor j. Díaz, jóvenes de menos de 22 años, la madrugada del nueve de octubre de 1971 en el barrio 27 de Febrero, hecho perpetrado por la temible maquinaria de terror, denominada “Banda Colorá”( Frente Juvenil Antiterrorista y Anticomunista), cuyo nombre eufemístico era factura y hechura de un traidor como Ramon Pérez Martínez, (Macorix), y del militar mas cavernícola de dicho régimen, Enrique Pérez y Parez.

Los asesinatos de estos jóvenes, supuestamente en venganza por la muerte de un miembro de la banda, incrementó el terror social imperante en esa época, por la forma como fueron ejecutados y esparcidos los cuerpos en varias zonas . Un cuerpo apareció en Quita Sueño de Haina, otro en el Play de la Normal, el otro en lo que es hoy la avenida Charles de Gaulle y el otro cuerpo fue lanzado en la avenida Sarasota demostrándose la catadura de salvajismo de que eran y son capaces los enemigos de la justicia y la paz.

Rubén Darío Sandoval de 16 años; Reyes Andrés Florentino Santana, Víctor Fernández Checo y Gerardo Bautista Gómez, los tres de 18 años de edad, y Radhamés Peláez Tejeda, de 21 años, fueron secuestrados por una patrulla policial y miembros de la temible Banda Colorá en momentos en que compraban velas para el velatorio de un amigo que había fallecido en un accidente de tránsito.

Este hecho sangriento ocurrido en la madrugada del 9 de octubre del 1971, se sumaba a la cadena de crímenes, desapariciones, torturas y encarcelamientos a que nos tenia sometido el régimen de terror balaguerista, y hoy preciso es estrujárselo en los rostros de los que con tanto descaro, producto de su desvergüenza, nombraron a una bestia asesina como Balaguer Padre de la Democracia. 

Recordarles a los paladines de la perversidad, que este Pueblo heroico no olvida la sangre derramada por sus hijos; que en lo más profundo de su corazón y en lo más recóndito de su conciencia, se yergue el recuerdo de sus héroes y mártires, como Caamaño y Rafael Fernández Domínguez, Manolo y Minerva y sus hermanas y, hasta el más humilde de los combatientes, en las personas de Patas Blancas y Pedro Cadena, dos obreros que en aquel heroico abril de 1965 abonaron la tierra con su sangre generosa y bravía contra el intruso invasor, quedando en el recuerdo de los obreros del Poasi combativo..

Por ello próximo a cumplirse el 49 aniversario de tan horrendo quíntuple asesinato debemos Levantar bien alta la bandera, sin bajar nunca la frente ante los que durante décadas nos han robado y pretenden seguirse robando y entregando nuestros recursos naturales ahora bajo el pretexto de una crisis de pandemia mal manejada por los que se fueron del poder dejando una estela de 20 años de corrupción e impunidad que no será conjurada ni serán llevado a prision los principales responsables debido acuerdos y confabulaciones realizadas durante el proceso electoral que concluyó el 5 de julio y que puso de manifiesto los afanes de unos por quedarse en el poder y otros por llegar a servirse de lo que dejaron la pandilla de ladrones peledeistas, proceso electivo llevado a cabo bajo la sombra de más contagios y más muertes por una pandemia que aún continúa azotando a sectores sin dolientes, mientras los que llegaron se pelean a la garata con puño por quien gana más y ocupa mejor puesto, mientras la cuputala empresarial espera pacientemente con los brazos abiertos la parte más jugosa. 

Un pueblo esperanzado que pronto verá frustradas sus esperanzas.

Pero que toca advertir a los nuevos que tengan presente que no es el mismo pueblo de hace 49 años cuando asesinaron aquellos 5 jóvenes del Club Hector J. Diaz. Que los 20 años de Leonel y Danilo, más los 4 del viejo gruñón Hipólito Mejía, despertaron la conciencia nacional cuando empezó a expresarse en Marcha Verde contra la corrupción y la impunidad y cuando la juventud se vistió de negro y llevó a La Plaza de la Bandera un clamor popular que convocó y se esparció por todo el pais contra los intentos fallidos del danilismo corrupto y corruptor. 

Es bueno recordarles a los que llegaron con los bolsillos llenos de dineros injustificados y carros eléctricos, que este pueblo despertó y permanece al acecho para enfrentar lo que se vislumbra como más de lo mismo con más ansias de llevarse lo que dejaron, además de más entrega a las recetas imperiales neoliberales.

Por los jóvenes muertos el 9 de octubre del 71… estaremos vigilantes y activos.

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